Siga los pasos en orden para obtener el mejor resultado.
Comience precalentando su horno a 175°C (350°F). Esto asegura que el horno esté listo para cocinar el pollo de manera uniforme.
En una fuente para hornear apta para horno, caliente el aceite vegetal a fuego medio-alto en la estufa. Coloque con cuidado las piezas de pollo en el aceite caliente, asegurándose de no sobrecargar la fuente, y dórelas por un lado para desarrollar una costra rica y sabrosa.
Una vez que el primer lado esté bien dorado, dé la vuelta a las piezas de pollo. Mientras se dora el segundo lado, sazone cada pieza con una pizca de salvia seca, tomillo seco, sal y pimienta. Esta superposición de sabores realza el sabor general del plato.
Coloque una cucharada de mantequilla de manzana sobre cada pieza de pollo, extendiéndola uniformemente por encima. La mantequilla de manzana creará un delicioso glaseado agridulce mientras se hornea.
Vierta el vino blanco sobre el pollo, asegurándose de que alcance aproximadamente 1/4 de pulgada en la fuente para hornear. El vino ayudará a mantener el pollo húmedo y agregará profundidad de sabor a la salsa.
Transfiera la fuente para hornear al horno precalentado y hornee durante aproximadamente 45-60 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y los jugos salgan claros al perforarlo con un tenedor. El tiempo de cocción puede variar según el tamaño de las piezas de pollo.
Retire el pollo horneado del horno y déjelo reposar durante unos minutos antes de servir. Esto permite que los jugos se redistribuyan, lo que resulta en un pollo más tierno y sabroso.
Sirva el pollo con mantequilla de manzana caliente, acompañado de 2 tazas de arroz o pasta cocidos para absorber la deliciosa salsa. ¡Disfrute de esta deliciosa combinación de sabores dulces y salados!