Siga los pasos en orden para obtener el mejor resultado.
Enjuaga bien la quinoa usando un colador de malla fina para eliminar cualquier amargor.
En una cacerola, combina el agua, la leche de arroz integral y la sal. Lleva la mezcla a ebullición a fuego medio-alto.
Una vez que hierva, agrega la quinoa enjuagada y escurrida. Regresa la mezcla a ebullición, luego reduce inmediatamente el fuego a bajo. Cubre bien la olla con una tapa.
Deja que la quinoa hierva a fuego lento durante aproximadamente 12–14 minutos, o hasta que la quinoa esté cocida pero aún conserve una ligera firmeza.
Retira la olla del fuego. Agrega las semillas de lino molidas, la canela y el jarabe de arce hasta que estén bien combinados.
Cubre la olla nuevamente y deja reposar las gachas durante 5 minutos adicionales. Esto permite que los sabores se mezclen y que las gachas alcancen la consistencia perfecta. Si las gachas parecen demasiado espesas, agrega un poco más de leche de arroz para lograr la consistencia deseada.
Sirve las gachas de quinoa calientes, cubiertas con una generosa rociada de corazones de cáñamo y tu fruta fresca favorita.